Frases favoritas de «Ella, yo y la gran idea de ser valientes», Cherry Chic

martes, 11 de agosto de 2020

¡Hola pequeña letrita!
Hoy te traigo este post con mis frases favoritas de la novela «Ella, yo y la gran idea de ser valientes» de la autora Cherry Chic. Espero que te gusten tanto como a mi.
Mi padre se vuelve, siguiendo su mirada, y, cuando sus ojos encuentras los míos, siento como si estuviera en medio de un mar a la deriva y solo él tuviese un barco capaz de alcanzarme y llevarme a un puerto seguro.
La madurez es una cosa y perder la alegría es otra. Lo primero es un proceso lógico en todas las personas, menos en tu madre. Lo segundo es una pena, y nada, nada debería justificar nunca la pérdida de la alegría. Nada debería ser tan importante como para pagar un precio tan alto.
Ojalá este verano sea inolvidable. Ojalá pueda volver a ser yo misma poco a poco. Ojalá me ayude a curar las cicatrices que aún sangran. Ojalá.
Los seres humanos estamos hechos para errar en nuestras decisiones y comportarnos de modo inadecuado a veces. No intento justificarte, porque no sé qué has hecho,  pero, si estás arrepentida de verdad, deberías concentrar tus fuerzas en arreglarlo.
Siempre quise soplar un diente de león y hacer lo que quiera que la nieve haga en verano.
Un día descubrirás que, a veces, es necesario perderse. Si no te pierdes, si no te equivocas de camino, nunca sabes a ciencia cierta cuál es el correcto. El mejor para ti.
La familia lo es todo. La que te toque, la que elijas, da igual. Escoge a las personas que quieras que sean parte de tu familia y aférrate a eso sin descanso.
No dejes que la vida pase sin más, porque es muy triste que el tiempo se te escurra entre los dedos y te limites a pensar en lo que podría ser, en vez de dar los pasos adecuados para descubrirlo por ti mismo.
Es todo lo que necesito ahora, porque si no la tengo al lado, si hoy no paso el día junto a ella, sentiré que un agujero negro empieza a tragarse partes esenciales de mi ser.
No puedo odiarte por estar jodida. No, cuando yo mismo lo estuve y tú fuiste una de las responsables de llevarme hacia la luz. Eres una de las personas a las que más quiero en el mundo; eres parte de mí, no solo porque llevemos la misma sangre. Tú y tus hermanos de disteis la fuerza para salir adelante. Me disteis vida, Victoria. ¿Cómo voy a odiarte si gracias a vosotros comprendí que merecía otra oportunidad?
El infierno no es estar a tu lado. El infierno, par mí, es tener que asumir que no voy a poder besarte más y que, desde ahora, solo tendré un puñado de recuerdos y una lista demasiado larga de cosas que quería hacer contigo y ya no sucederán.
Y, de todas maneras, ya nos preocuparemos de lo que está por venir a partir de mañana. Hoy solo importamos ella, yo y la gran idea de ser valientes.
El punto y coma en tu nombre, sobre mi corazón, somos nosotros cada vez que tenemos la gran idea de ser valientes. 

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